“El Reino de los Cielos Sufre Violencia y Solo los Violentos lo Arrebatan”
Vivimos en tiempos donde la vida espiritual demanda firmeza, decisión y una fe activa. Jesús declaró una verdad profunda y desafiante: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12)
Este versículo no habla de violencia física, sino de una determinación espiritual radical. Es una invitación a tomar con seriedad nuestra vida con Dios, a no ser pasivos, sino intencionales; no espectadores, sino guerreros que avanzan hacia lo que el Señor nos ha prometido.
- El Reino de los Cielos: Una realidad activa, no pasiva
El Reino de Dios no es un concepto religioso, es un gobierno espiritual que avanza. Sin embargo, este avance enfrenta oposición espiritual: tinieblas, distracciones, pecado, apatía, atacan al creyente para detener su crecimiento.
Jesús dijo:
“Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).
“Mi Reino no es de este mundo” (Juan 18:36).
Para poseer lo del Reino debemos buscarlo con urgencia, prioridad y pasión.
- ¿Qué significa que “el reino sufre violencia”?
La palabra “violencia” aquí proviene del griego biazó, que significa: ejercer fuerza, esfuerzo intenso y persistente.
Esto quiere decir que el Reino está siendo resistido, pero también que quienes lo desean deben avanzar con decisión espiritual, sin rendirse, sin retroceder.
El enemigo no cede terreno fácilmente. Por eso el creyente debe levantarse en oración, en obediencia y en fe para conquistar cada área donde Dios quiere que gobierne Su Reino.
“Resistan al diablo, y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7).
“No ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).
- Los violentos espirituales: Hombres y mujeres decididos por Dios
Los “violentos” no son agresivos físicamente, sino personas determinadas en su espíritu, que no se conforman, sino que avanzan hacia lo que Dios dijo.
Un violento espiritual es alguien que:
No se rinde ante la prueba.
Se levanta todas las veces que cae.
Ora aunque no sienta.
Adora aunque duela.
Obedece aunque cueste.
Cree aunque no vea.
“Así peleamos, no como quien golpea al aire” (1 Corintios 9:26).
“Fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).
“El justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4).
- Arrebatar lo que Dios nos ha prometido
Arrebatar significa tomar por fe lo que Dios ya declaró en Su Palabra. No es luchar contra Dios, sino contra todo lo que quiere impedir Su voluntad.
Para arrebatar debemos:
Orar con intensidad, como Elías (Santiago 5:17).
Pelear la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12).
Permanecer firmes, como dice 1 Corintios 16:13.
Cerrar puertas al enemigo (Efesios 4:27).
El violento no espera, actúa. No se lamenta, se levanta. No se queda observando, toma su territorio espiritual.
- Ejemplos de violencia espiritual en la Biblia
a) Jacob luchando con el ángel
Jacob dijo: “No te soltaré hasta que me bendigas” (Génesis 32:26).
Esa es violencia espiritual: perseverancia hasta recibir lo prometido.
b) La mujer del flujo de sangre
Ella dijo: “Si tan solo toco su manto, seré sana” (Marcos 5:28).
No se quedó en casa; se abrió paso entre la multitud.
c) Daniel perseverando en oración
Oró 21 días hasta que la respuesta llegó (Daniel 10:12-13).
Muchas cosas se conquistan solo con persistencia.
- El llamado final: Levántate como un violento espiritual
Es tiempo de que la Iglesia despierte.
Es tiempo de dejar la pasividad espiritual.
Es tiempo de arrebatar salvación, promesas, restauración, libertad, propósito y territorio espiritual.
Dios está buscando hombres y mujeres que digan:
“Señor, aquí estoy. No me rendiré. Avanzaré hasta ver tus promesas cumplidas.”
“Desde los días de Juan… los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12).
“Sé valiente y esfuérzate” (Josué 1:9).
Oración:
Padre Celestial, hoy nos levantamos como violentos espirituales. Renunciamos a la pasividad, al miedo y a la tibieza. Te pedimos un espíritu de fuerza, determinación y valentía para arrebatar todo lo que Tú has decretado para nuestras vidas. Danos pasión por tu Reino, firmeza para resistir, y fe para avanzar. Declaramos que tomamos nuestro territorio espiritual, nuestras promesas, nuestra libertad y nuestra asignación divina. En el nombre poderoso de Jesús. Amén.
Profeta Samantha Ramirez
